Pallantides es hijo de una humana desconocida y Gallious el Nigromante, un temido y odiado elfo de los bosques de Alfheim. Su malvado padre lo abandonó a su suerte poco más nacer, siendo criado por el Ágora del bosque, aun en contra del Consejo de Ancianos. Por suerte, el primogénito de la casa real de Alfheim, Kalahar Eldrendil, que más tarde se convertiría en Rey del Bosque bajo el nombre de Kalahar IV, tenía la obligación de ser criado por el Ágora, lugar donde se conocieron y se hicieron amigos. Con el paso del tiempo, Pallantides terminó su instrucción básica y, antes de entrar en su período obligatorio de militancia en los Señores de los Bosques, exploradores y fronteros encargados de la vigilancia de los lindes del Reino del Bosque, huyó hacia el sur, donde fue recogido enfermo, herido y medio muerto de hambre en el Paseo de los Mamuts, un pequeño paso al norte de Karameikos, por Trevor Avelinus, un decano explorador de la zona, perteneciente a la semi secreta orden de La Antorcha. Tras cuidarlo y ayudar en su recuperación, Avelinus y Pallantides tuvieron que defender el pequeño pueblo de Pasalia de una infestación vampírica menor, en la que consiguieron derrotar a una pareja de vampiros de poco poder y a sus esbirros no muertos. Aunque Pasalia quedó casi desierta, los pocos habitantes que allí perviven les estarán eternamente agradecidos.
Tras esta prueba de fuego, Avelinus propuso a Pallantides el formar parte de su orden y luchar contra la oscuridad allí donde se presentase. Pallantides accedió, aunque con una condición, la búsqueda de su maligno padre, Gallious el Nigromante, o la de su Oscuro señor, el Infame Bargle, se verían antepuestas ante cualquier caza de brujas o monstruos.
El sabio Meshker Mustafar, Meristrado (título honorífico otorgado a los encargados para organizar los efectivos de La Antorcha en una zona) accedió a su integración en el grupo, dándole la potestad a llevar la llama y con ella la luz a los lugares oscuros donde se precise.
Por desgracia, durante una de sus recientes aventuras, Pallantides se encontraba cazando un licántropo que podía estar generando una Guarida (creando más licántropos con su impío mordisco para que le sirvan u otros malvados fines) por la zona del sur de Alfheim, Pallantides cayó herido en un brazo y perdió el conocimiento. La suerte o la desgracia hicieron que fuese encontrado por Los Señores del Bosque en una de sus frecuentes patrullas y lo curaran de la maléfica infección. Por desgracia, la ley del Ágora es férrea como el acero élfico y golpea con casi tanta fuerza. Pallantides fue confinado en una prisión subterránea en el Reino del Bosque y solo la intercesión del ahora monarca Kalahar IV consiguió que fuese liberado. Aún así, el Ágora y el Consejo pidieron que se considerara "persona non grata", ya que era hijo de un conocido elfo caído y un desertor de la milicia, con lo que debía ser expulsado rápidamente del reino. Por suerte, Kalahar había oído hablar de unos indisciplinados aventureros, timadores y petulantes, llamados "los Héroes de Umbral", que se decían luchar contra la oscuridad y que estaban investigando los extraños sucesos ocurridos con el Emerger de las Ruínas y la oscuridad que se cierne sobre el pequeño pueblo de Tristán (o Trimtán o Cenotafio, como también se le llama) y que la experiencia en los bosques y en la cacería de brujas y monstruos de Pallantides podría ser de utilidad en las estrambóticas aventuras de estos "héroes".
Maestro en el uso del arco largo, Pallantides porta una espada bastarda aunque según ha descubierto hace poco, necesita una espada de "Hierro Frío", que le será útil en las lides contra los demonios en los que se ve metido últimamente. Lleva su vieja armadura de cuero tachonado y un parche sobre el ojo derecho. Aunque pelirrojo y barbudo, cambia frecuentemente de aspecto, tiñendo su cabello de oscuro o llegando a raparlo. Es un explorador competente y conoce algún conjuro mágico básico, enseñado de modo natural durante sus permanencia con los elfos.
La Antorcha:
La Antorcha es una semi secreta orden de cazadores de brujas que ha vivido tiempos mejores. Sus integrantes no se conocen entre si, aunque todos portan un pequeño farol bajo la capa que puede ser encendido y apagado a voluntad, solo por los miembros de éste grupo. Cada zona de influencia es gobernada por un Meristrado, que confía en 2 Escabeles para organizar a 2 Decanos, que tienen de mano y pueden localizar y pedir la ayuda de dos Cazadores de la antorcha cada uno.
Tanto Escabeles, como Decanos como Cazadores pueden dedicarse a cualquier oficio, sean exploradores, aventureros, guerreros, clérigos o lo que sea, pero los Meristrados suelen ser por tradición hechiceros o Clérigos.
Esta orden tiene lugares secretos y de reunión en los que aquellos que son convocados deben ir embozados y con sus rostros cubiertos y sólo deben descubrirse de uno en uno y ante el Meristrado, que puede conocerlos, pero no entre si. El motivo de este secretismo viene dado por una leyenda en la que Valtarus el Fuerte y su gran amigo Petrof Sigurevich (conocidas leyendas de cazadores de monstruos en Karameikos y Thiatys) alcanzaron la perdición al ser vampirizado Petrof y ser perseguido por Valtarus al que le tembló la mano a la hora de ajusticiar a su antiguo amigo. Esa falta de fortaleza hizo que miles muriesen durante la gran plaga de Thiatys de hace 370 años y desde entonces, se prohíbe el conocimiento mútuo.
Leyendas que tienen que ver con La Antorcha:
Se dice que la Antorcha tiene espías en las ciudades que le informan de lo que habla la gente.
Se dice que la Antorcha tiene una manera de enviar mensajes secretos
Se comenta que tienen una frasecilla con la que se reconocen entre si: Algo como "...Parece que viviremos para ver otro día" a lo que el otro contesta: "te guste o no/quieras o no, el sol saldrá otra vez"
Se oye comentar a las gentes del lugar que los de la Antorcha no son buenos...
Mi cuñado dice que se comen los icores y vísceras de ciertos monstruos que les proporcionan poderes ocultos.
Se dice que tienen un ojo de cada color.
Mi suegra oyó decir que conspiran contra los "Migronantes"
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lunes, 14 de agosto de 2017
sábado, 27 de noviembre de 2010
Swannac Suonio, la exploradora Avvari.
Swannac Suonio proviene del castro FrostHold, en las tierras del pueblo Avvar. Proviene de la importante familia Suonio, conocida dentro del clan Frosthold como la de las grandes exploradoras y conocedoras de la naturaleza. Desde tiempos inmemoriables las mujeres de su familia son las exploradoras de mayor prestigio entre su pueblo, habiendo llevado a cabo importantes misiones, tanto en tiempos de paz como de guerra. Su bisabuela Sioniac Suonio además de gran exploradora estaba instruída también en el conocimiento de los animales, plantas y minerales de su entorno, pudiendo realizar ungüentos y demás bebedizos para curar a sus paisanos y al ganado. El conocimiento de los animales iba más allá del saber, entendiéndose con ellos a un
nivel superior. De todas las mujeres de su familia Swannac extrajo el conocimiento que hoy la lleva a ser la principal exploradora de su poblado. Pero una gran maldición pesa sobre los Suonio: los hombres mueren demasiado pronto, de manera repentina. Así pasó con el bisabuelo, el abuelo, el tío y el padre de Swannac, a quien tanto amaba. Por ello Swannac siempre temió enamorarse, y se mantuvo fría con los hombres en cuanto a sentimientos se refiere, que no en cuanto a placeres. A sus 26 años tiene una hija de 3 que no conoce a su padre. Es mejor así.
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| Swannac se enfrentará a lo que sea por su pueblo... |
Desde hace una temporada se vienen oyendo noticias extrañas a cerca de criaturas malignas que rondan por las tierras del noreste. Ha llegado a oídos de los comerciantes que se reunieron en la mayor feria de ganado de la zona. Allí se habla de la Ruina… Ya son muchos los rumores de la Ruina: destruyen todo a su paso dándoles igual pueblos indefensos o bien preparados para el combate, lugares sagrados, cosechas… todo a su paso es muerte y según dicen no se detendrán en Ferelden. Los rumores se convierten en realidad al ser varios viajeros de nuestra zona los que han presenciado tales hechos.
“Nuestro clan hace tiempo que tuvo una alianza con el pueblo de Ferelden y viceversa, plasmada en estos Tratados, Swannac”- esto fue lo que me dijo un día el jefe de mi pueblo ante el gran Consejo de mi aldea. “Confiamos en ti para que averigües que es lo que está pasando. Tú sabrás lo que has de hacer”. Como no podía ser de otra manera acepté la labor que me había sido encomendada, además ¿qué futuro le esperaría a mi hija y a los míos si esa Ruina se acerca a mi pueblo? “Será para mi un honor aceptar esta misión y luchar con mi arco, y con mis propias manos si es necesario, para evitar que esa Ruina se acerque a Frosthold” Esas fueron mis últimas palabras ante el gran consejo de mi pueblo. Me prometí que pasara lo que pasara volvería para que mi hija no se criara sin madre y me marché.
viernes, 10 de septiembre de 2010
Rédön-dêl...
En Denerim, la capital de Ferelden, no es fácil sobrevivir para un elfo, se nos mira diferente, somos esa minoría aplastada, pisada, oprimida, repudiada,... que tiene que luchar todos los días para salir adelante confinados en su "gheto" o "elfería". Derrotados siempre en el campo de batalla hemos sabido tejer una gran tela de araña que abarca todos los estamentos de la ciudad y que asegura nuestra supervivencia, comerciantes, mercaderes, campesinos, nobles,... No hay trato, acuerdo, contrato o transacción económica de dudosa legalidad en el que no haya uno de los míos de por medio y yo hubiera entrado en ese remolino que nos atrapa a todos los míos de no ser por mi madre, Syríana.
Mi nombre era Blithilin, ahora es Rédön-dêl, hijo de Aaronêl, hermano pequeño de Álindor,... Y ser el segundo hijo marcó definitivamente mi vida. Mientras la educación de mi hermano corría a cargo de mi padre, fue mi madre la que me adiestró en el "arte" de la vida y me enseñó un mundo muy distinto al que debería haber conocido, me alejó de malas influencias y sacó de mí un don, una destreza con el arco fuera de lo común que me ha permitido ganar el sustento cobrándome pequeñas piezas de caza (la caza mayor solo está permitida para la nobleza) y mantenerme así lejos de los "oscuros asuntos" familiares.
Mi nombre era Blithilin, ahora es Rédön-dêl, hijo de Aaronêl, hermano pequeño de Álindor,... Y ser el segundo hijo marcó definitivamente mi vida. Mientras la educación de mi hermano corría a cargo de mi padre, fue mi madre la que me adiestró en el "arte" de la vida y me enseñó un mundo muy distinto al que debería haber conocido, me alejó de malas influencias y sacó de mí un don, una destreza con el arco fuera de lo común que me ha permitido ganar el sustento cobrándome pequeñas piezas de caza (la caza mayor solo está permitida para la nobleza) y mantenerme así lejos de los "oscuros asuntos" familiares.
Hasta aquel fatídico día, Aaronêl y Álindor habían ido a casa de un reputado mercader, el asunto que allí les había llevado no es de mi incumbencia y tampoco hice preguntas, pero algo salió mal... Para cuando me avisaron mi padre y mi hermano ya estaban acorralados por los guardias del mercader; sólo hice lo que tenía que hacer y lo que mejor sabía hacer.
Ahora nuestras cabezas tienen precio y he tenido que dejar atrás lo que más quiero, mi camino ha tomado un rumbo inesperado y después de vagar unos meses por montes y bosques esperando que las aguas se apacigüen he decidido acercarme a una pequeña población llamada Ostläger. Acabo de cazar dos pequeñas piezas y es día de feria, a ver si consigo un buen precio, una cama caliente y un buen baño...
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